Solicitar una hipoteca es uno de los pasos más delicados de una compraventa. Todo va bien… hasta que surge el miedo más habitual: ¿y si el banco no aprueba la hipoteca a tiempo?

La respuesta depende del contrato firmado, de los plazos y de si existe una cláusula de financiación. Te lo explicamos de forma sencilla.

 

El papel clave del contrato de arras

En la mayoría de operaciones se firma un contrato de arras. Este documento fija:

El plazo para firmar la escritura.
La cantidad entregada como señal.
Las obligaciones de cada parte.
Si el comprador no obtiene la hipoteca dentro del plazo establecido, lo que ocurra después dependerá de lo que diga este contrato.

 

Si el contrato incluye una “cláusula de financiación”

Es la situación más segura para el comprador.
Esta cláusula aclara que la operación queda condicionada a que el banco conceda la hipoteca.

En este caso:

Si el banco no la aprueba, el comprador puede desistir sin penalización.
El vendedor deberá devolver íntegramente las arras.
Se considerará que el comprador no incumple el contrato.

Eso sí: lo habitual es que se exija demostrar que se ha solicitado la hipoteca correctamente.

 

Si el contrato NO incluye esa cláusula

Aquí cambia todo.

Sin cláusula de financiación, la ley entiende que el comprador asume el riesgo de que el banco no apruebe la hipoteca.
Si no consigue la financiación a tiempo, lo más probable es que se considere un incumplimiento y se apliquen las arras penitenciales:
El comprador pierde las arras entregadas.
Si la culpa fuera del vendedor (no suele ser este caso), tendría que devolverlas duplicadas.

 

¿Se puede pedir una ampliación de plazo?

Sí, y muchas veces es la mejor solución.
Compra y venta avanzan con más calma si ambas partes acuerdan ampliar la fecha de firma.
Se hace mediante un anexo al contrato y evita que nadie pierda dinero por un retraso administrativo del banco.

 

Motivos habituales por los que la hipoteca se retrasa

Documentación incompleta.
Tasación tardía o con incidencias.
Cambios en condiciones laborales del comprador.
Plazos internos del banco.
Necesidad de avalistas o garantías adicionales.

La clave es solicitar la hipoteca lo antes posible y mantener comunicación constante con la entidad.

 

Cómo evitar problemas

Incluir siempre que sea posible una cláusula de financiación.
Revisar bien el plazo para firmar: 60–90 días suele ser razonable.
Empezar el proceso hipotecario antes de firmar las arras.
Guardar justificantes de todas las gestiones hechas con el banco.

 

 

📎Conclusión

Si el comprador no obtiene la hipoteca a tiempo, las consecuencias pueden ser muy distintas según lo que se haya firmado. Por eso es fundamental revisar bien el contrato de arras y proteger la operación desde el principio. Una buena asesoría evita pérdidas innecesarias y acelera la compraventa para todos.

 

 

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